Las Cloacas del Estado

Juicio al sistema en España(4). Acusación; “Tortura, agravante; “Antecedentes”

Posted in Euskal Herria, Las Cloacas del Estado, Tortura by denuncia on 29 enero 2009

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 3 Móvil para que se cometa la tortura (2). Utilización judicial.

 El papel del juez es paradógico y sospechoso de estar siendo parte en un mecanismo perfectamente engrasado e interconectado. En el que si todos los eslabones no funcionaran, la tortura no tendría utilidad. ¿Qué ocurre para que la actuación del juez sea paradógica?

 

Que el juez da más validez a una confesión del detenido que se produce a sus espaldas, cuando él no está presente, que la que el detenido realiza en su presencia, cara a cara y en persona en el juzgado.

Esto contraviene el espíritu de la mayoría de las legislaciones en el mundo, las cuales, suelen proclamar algo similar a esto “El detenido tiene derecho a no declarar en comisaría, y a hacerlo únicamente ante el juez“, el derecho prioriza por definición la validez de la declaración que el acusado realiza ante el juez, por encima de lo que que se produce a sus espaldas.

 Sin embargo, en España, tal y como ahora se quiere hacer también en EEUU, se utiliza como prueba de cargo una declaración obtenida en comisaría, y no ante el juez.

 SI el detenido tiene derecho a “no declarar en su contra” a “no declarar ante la policía” incluso, y a “declarar únicamente ante el juez“. ¿Por qué el detenido en prácticamente todos los casos de detención especial incomunicada declaran en comisaría cosas que le hunden de por vida? ¿Por qué en la declaración “verdadera”, en la que realiza ante el juez, el detenido declama que lo que la policía le hizo firmar lo firmó bajo tormento y obligado?, aún más paradógico. ¿Por qué el juez resta credibilidad a una declaracion (la que declara ante él) y toma como verdadera otra (la que declara en su ausancia)  si son realizadas por la misma persona?

 Alguien puede aducir <<El detenido miente>>, pero si el detenido miente, miente también en comisaría ¿No?. Quiero decir que si el juez considera que el detenido miente , y sus declaraciones no son dignas de tomarse en cuenta, miente en general, mienta también en la confesión que le autoincrimina.

 Sin embargo el juez establece una perversión que va contra el derecho procesal, y contra la lógica.

EL detenido miente ante mí, en lo que declara

EL detenido dice la verdad en lo que declara cuando yo no estoy..

 La verosimilitud del cuerpo de declaraciones del detenido, habría de ser tomada en su conjunto. O se le cree, o no se le cree, y si no se le cree, la declaración en comisaría es falsa, es inocente. En caso de contradicción debería prevalecer la declaración en que el juez está presente. Él (el juez) es la verdad procesal.

 EN todo caso, el espíritu de las normas del Derecho, establece que la declaración ante el juez es la que vale. Debería prevalecer sobre cualquier otra cosa, exceptuando las pruebas indubitadas, las pruebas “ciertas y físicas” como ADN, Huella digital, fotografías, efectos intervenidos ante testigo judicial….las cuales son también “verdad judicial“.

 Pero el juez, en España, en concreto y especialmente la Audiencia Nacional, la que se ocupa de las detenciones con “derechos restringidos” como es la incomunicacion, el alragamiento de periodo de detention, etc, hace lo cntrario. Utiliza para los procesos una declaración arrancada en comisaría, a sus espaldas y negada por el detenido en su presencia, y deshecho a la declaración que el detenido realiza ante él. Con ello, el sistema judicial “excepcional” utiliza, premia, ampara y promueve la prátcica de la tortura, al hacerla útil.

 Seguiremos.

 Valga como ejemplo éste;

 ¿Por qué son encarceladas personas de las que no se tiene ninguna prueba aparte de una declaración policial autoinculpatoria que se declama obtenida bajo tortura? ¿Qué hace firmar a una joven en manos de la policía que ha cometido un asesinato siendo inocente?

Ella ya lo dijo ante el juez. “Me torturaron para que firmara”

 

Baltasar Garzón decretó ayer(*es tomado de una noticia) la libertad de Ainara Gorostiaga y confirmó que ni ella ni otros tres jóvenes de Iruñea ­Mikel Soto, Aurken Sola y Jorge Txokarro­, liberados en fechas recientes, son responsables de la muerte del concejal de UPN José Javier Múgica. Se cierra así un caso denunciado sin apenas eco en varias ocasiones.El juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón ordenó ayer la puesta en libertad de Ainara Gorostiaga e inició el procesamiento de Andoni Otegi y Oscar Zelarain por la muerte en atentado de ETA del concejal de UPN en Leitza José Javier Múgica, ocurrida el 14 de julio de 2001.
Este auto de Garzón se produce después de que “Diario de Navarra” publicase ayer que Otegi y Zelarain habían declarado en setiembre de 2002 ante la juez especial francesa Laurence Le Vert que fueron ellos quienes atentaron contra José Javier Múgica. Además de procesar a Otegi y Zelarain y decretar la puesta en libertad de Ainara Gorostiaga (salió de Soto del Real a las 22.00), el auto de Garzón exculpa totalmente a esta vecina de Iruñea y a Mikel Soto, Aurken Sola y Jorge Txokarro.

El juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco, instructor de la causa y actualmente suspendido de actividad, reconoció ya el mes pasado que la Guardia Civil le había comunicado que no creían que Gorostiaga, Soto, Sola y Txokarro fueran culpables de la muerte de Múgica. El propio juez reconoció que la única «prueba» existente contra ellos era la declaración realizada por Gorostiaga durante la incomunicación, a lo que no concedía valor, sobre todo «si prospera la tesis de que dicha señora fue torturada por la Guardia Civil, hecho por el se siguen diligencias en el Juzgado de Instrucción número 7 de Madrid». El propio Ruiz Polanco ordenó a principios de este mes la puesta en libertad de Soto, Txokarro y Sola al no apreciar indicios incriminatorios contra ellos. Ainara Gorostiaga, en cambio, continuó en prisión, ya que su comparecencia se realizó ante el juez Fernando Andreu como sustituto temporal de Guillermo Ruiz Polanco.

El desenlace del caso se ha acelerado a partir de informaciones aparecidas en ”Diario de Navarra”, pese a que las familias de estos cuatro vecinos de Iruñea llevaban casi dos años proclamando su inocencia y subrayando, por ejemplo, que «la Guardia Civil ha inflado un globo contra nuestros hijos que no puede deshinchar», tal y como relataron a GARA en junio de 2002. Estas denuncias, sin embargo, no fueron atendidas por otras instancias judiciales, mediáticas o políticas. Los familiares, además, se desplazaron hasta Leitza en verano de 2002 para reunirse con los grupos municipales de la localidad y exponerles la inocencia de los cuatro encarcelados por la muerte del concejal.

Ainara Gorostiaga y Mikel Soto fueron detenidos tras visitar a un preso en la cárcel de Castelló el 24 de febrero de 2002, tres días después del inicio de una operación policial que se saldó con un balance totoal de 14 arrestados. Jorge Txokarro y Aurken Sola, por su parte, fueron capturados el 28 de febrero en los barrios iruindarras de Donibane y Mendebaldea. Esta operación se saldó con múltiples denuncias por parte de los detenidos. Así, Ainara Gorostiaga afirmó que la declaración que efectuó ante la Guardia Civil se realizó bajo torturas y se han abierto diligencias por ello. En el caso de Mikel Soto, se tuvo que retrasar su comparecencia ante Ruiz Polanco por el estado de salud en el que se encontraba y por el que tuvo que ser ingresado en la enfermería de la prisión. Soto sufre una enfermedad neurológica que le provocaba ataques epilépticos y estaba siendo seguida por los médicos. Por su parte, Jorge Txokarro fue hospitalizado tras su detención debido a un ataque de nervios y se le detectaron moratones en piernas, espalda y testículos, así como dolor de cabeza producido por descargas en los oídos.

Batasuna destacó que la situación que han padecido estos cuatro vecinos de Iruñea es «un ejemplo más de la política represiva del Estado español», por lo que emplazó al nuevo Gobierno español a que «deje a un lado la vía represiva». Aralar, por su parte, reclamó la derogación de la llamada «legislación antiterrorista»y reclamó responsabilidades, mientras que Askatasuna denunció que «como en cientos de casos, se ha usado la tortura para incriminar a cuatro vascos». El resto de formaciones no expresaron opinión alguna.

«Este es un caso que ha salido, pero hay mucha gente que se autoinculpa»Eugenio SOTO | Padre de Mikel Soto Eugenio

Soto es padre de Mikel Soto, uno de los encarcelados en esta redada y compañero, a su vez, de Ainara Gorostiaga. Destacaba ayer tarde, camino de Soto del Real, con visible rabia, que los familiares viven una «situación agridulce, porque hemos conseguido sacar a Ainara de la cárcel», pero, al tiempo, denuncian la injusticia que han padecido.
 
 
 
 

 

 

­¿Cómo valora este auto de Garzón?

Parece que cuando un detereminado periódico escribe una nota, eso es palabra de Dios. Tenemos unos sentimientos muy encontrados. Estamos contentos porque hemos conseguido sacar a Ainara de la cárcel, pero estamos mal por todo lo que hemos pasado. Parece que ahora es verdad. No sabemos a qué obedece esto y estamos preocupados. Lo que sí tenemos que decir es que durante dos años esto ha sido muy duro.

­¿Qué les diría a quienes les han cerrado las puertas durante estos años?

Mucha gente debería hacerse una reflexión. Para poderse meter a la cama feliz y ver que el mundo funciona correctamente, muchos creen todo lo que el poder les dice y te sueltan expresiones como «algo habrán hecho» o «si no han hecho nada, ya les soltarán». En un país que presume de un alto nivel de ideologización, debería servir para plantearse que éste es un caso que ha salido pero que hay mucha gente que se autoinculpa en comisaría. ¿Los cinco días de incomunicación que padecen los detenidos son una medida adecuada para que un país sea más libre? Parece que tras el 11-M todo va bien y se ha arreglado el mundo. Pero en Euskal Herria siguen los problemas que teníamos el 10 de marzo. El caso de hoy debería ser un punto de inflexión para ver cuántos más hay como éste y qué es lo que hay que cambiar para que no haya más. Que los partidos se involucren de verdad. Personalmente, me gustaría que el lehendakari, por una vez en la vida, saliera y dijera «Por Dios, ¡qué barbaridad!». Aunque sólo sea una vez. Estamos hartos, porque nosotros también nos consideramos víctimas de este conflicto.

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